Hace muchos años ocurrió un secuestro un poco peculiar, en una casa de dos pisos, vivían cuatro personas: una madre, un padre y dos hijos. En una noche de viernes estaba toda la familia durmiendo menos el hijo mayor Tomas, él estaba jugando a los videojuegos de repente Toto escucha pasos, igualmente el niño pensó que era un familiar que habrá ido al baño o por agua, luego volvió a escuchar más pasos pero Tomas de igual manera, escucho como si fueran más pasos él creía que era más de una persona, él chico le dio sed, él quería ir a buscar un vaso de agua pero le daba miedo. Unos minutos más tarde juntó valentía y fue a buscar el vaso de agua, Tomas fue prendiendo las luces, el chico pudo notar muchas huellas en diferentes direcciones menos la dirección de la pieza de su hermano y él. Toto se apuró y fue corriendo hasta que de repente cuando está llenando el vaso dos brazos lo agarraron y se durmió con anestesia.
Cuando se despertó estaba en una cama, él sintió que estaba muy oscuro, Tomas se levantó de la cama, cómo era un niño tenía miedo ósea estaba muy asustado, hasta que se prendió una luz y abrió una puerta. Cuándo abrió la puerta pudo ver paredes altas y caminos. Tomas pensó que era un laberinto y así era ese lugar era un laberinto. Tomas empezó a recorrer el laberinto, era muy ancho y largo. Él niño estuvo dos horas buscando una salida. De pronto encontró lo que buscaba en una salida una puerta que arriba de ella había un cartel que decía EXIT. Como era invierno Tomas tenía miedo y frío. Abrió la puerta y encontró a su hermano pequeño, que nada más tenía nueve años. De repente se prendió la luz y salió un señor con traje y muy equipado. La familia ya había notado la desaparición de sus hijos y nietos. La familia reclutó a un detective profesional, el detective empezó a buscar pistas.
-¿Quién eres? - le dijeron.
–Yo he sido el que los ha secuestrado - respondió el señor.
El señor sacó de su bolsillo una pistola de dardos tranquilizante, les empezó a disparar. A Roman le dio, pero Tomas las esquivó, Toto salió corriendo y le dio una patada en la pierna de donde había entrado el señor, de repente tocan la puerta y el señor piensa que eran gente que les iba ayudar a poder poner en adopción a los niños. Los padres y el detective entran, el detective saca unas pistolas con las que le dispara el señor y épicamente atrapa al señor. Finalmente le dieron veinte años de prisión al secuestrador y la familia vivió feliz para siempre.
Facundo Marcos y León Campagna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario