Todo pasó el 4 de febrero de 2020 en invierno. Ese día Tanjiro se dió cuenta que hubo un robo y secuestro en el banco Santander. Tanjiro como buen detective, sabía que no podía resolverlo solo, así que le dijo a sus amigos si conocían a alguien que podría ayudarlo en su caso. Uno de sus amigos le dijo que conocía a alguien que tenía experiencia en casos, que estaba en Tuñin y era mesero. Así que él fue hasta Tuñin y lo buscó. Después de pedirse un café, se encontró con la persona que buscaba y se presentaron. El mesero se llamaba Lionel Etesech. Los detectives fueron al banco y pusieron manos a la obra. En el lugar le preguntaron a los guardias para ver las cámaras para poder descubrir al culpable. Luego, los detectives buscaron al más cercano al crimen, ellos hicieron escáner facial y de huella.
Al día siguiente, los detectives descubrieron a los culpables pero cuando fueron al interrogatorio no estaban, además encontraron una ventana rota. Uno de los ladrones dejó una carta que indicaba un shopping en Avellaneda 420, rápidamente fueron allá. En el lugar había muchas cosas de limpieza y había muchos limpiadores. Entonces lo único que tenían era su memoria y empezaron a recordar cómo era y reconocer el lugar. Encontraron un lugar abandonado y raro, había un túnel secreto que llevaba al banco y encontraron una carta debajo de una caja, se llamaban “los limpiadores marrones”. Lo buscaron por internet, eran una banda criminal, y además era muy famosa.
Luego, fueron a una villa para encontrar a la banda. Cuando llegaron encontraron a los criminales estafando, así que se escondieron y llamaron a refuerzos. Cuando llegaron los agarraron les preguntaron con un arma donde estaba el jefe de banco y le dijeron que estaba abajo del estadio Marakana, en Brasil. Encerraron a los criminales por 40 años y liberaron al jefe de banco.
Santino Redruello y Luca Nanzer
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