Un día de 2021 más específicamente el 4 de Noviembre, Alejandro Speot fue a tomar un café a su cafetería favorita cómo siempre hacía. Vio que entraba una mujer peculiar llamada Natalli la cuál tenía en la mano un diario que acababa de agarrar. Atrás se alcanzaba a leer “¿Qué pasó en el Cairo?”.
Alejandro, intrigado decidió preguntarle si le prestaba el diario un momento, Natalli accedió. Ella al ver el titular, también tuvo curiosidad. Cómo los dos son detectives ambos se quisieron llevar el diario, pero como no podían partirlo en dos arreglaron algo, se lo llevaría el que lo necesite más para su profesión. Por lo que ambos dijeron lo mismo “soy detective” hubo un silencio incómodo…
-¿No estás muy viejo para ser detective?- dijo Natalli
A lo que Alejandro pensó “y tu muy joven”. Decidieron no ponerle atención a ese detalle y trabajar juntos en el caso qué tanto los intrigaba. Este caso era muy particular ya que era sobre un caso en un museo especializado sobre piezas egipcias en el Cairo. Después de que Alejandro y Natalli se conocieran bien decidieron ir a la escena del crimen para poder investigar mejor el misterio. Una vez llegaron se encontraron con la policía que les explicó un poco más sobre el caso y las pistas que encontraron durante su investigación las cuales eran: Un cuchillo, unas huellas, un ventanal roto y una ventana sucia. En ese momento los detectives preguntaron quiénes tenían como sospechosos y los llamaron a interrogar, los sospechosos eran: Un limpiador del museo, el organizador del mismo y un soldado. Todos tenían buenos argumentos para defenderse.
-¿Estabas en el museo a esas horas de la noche?- preguntó Alejandro.
El soldado dijo que sí, así que le preguntaron al organizador que si era normal que haya gente en el museo a la noche. Él respondió que a esa hora se hacen tours guiados con luces apagadas. El soldado agregó que en las sombras alcanzó a ver una silueta de un hombre rubio con un ojo ciego. Natalli supo que se trataba de un hombre que había salido de la cárcel hace apenas un mes. Así que decidieron ponerse a investigar donde vive y descubrieron que se estaba hospedando durante unos días en un hotel del Cairo, cosa que lo delató instantáneamente. Cuando fueron a buscarlo, no había rastro de él a excepción de un pelo rubio, el cuál demostró que él estuvo ahí. También, había una carta que decía “no me atraparan jamás Att: Pedro y Los Coleccionistas” los detectives pensaron que no se pudo ir muy lejos.
Los detectives, frustrados, antes de volver a Argentina, ayudaron a reparar los daños del museo del Cairo.
Tomás Beck y Guadalupe Goumaz.
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