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martes, 13 de septiembre de 2022

Un misterioso asesinato

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Era un día muy soleado, en verano de 2015, en el café Don Bosco, en frente de la basílica de María Auxiliadora, CABA. Allí, se encontraron Nelson Punchman  y María Fernández, para hablar de un misterioso asesinato. Ese 15 de abril, le llegó una llamada, a María de una señora llamada Beatriz Zochedo, que le dicen Betty. El caso se trataba de un asesinato en la calle Virrey Liniers, BOEDO. Sucedió en una joyería a las 8 PM antes de cerrar el local, la Betty, describió la escena del crimen mencionando el cadáver de un hombre en la caja registradora, la víctima parecía ser el dueño del negocio.

La llamada sucedió a la mañana. Cuando se despertó María, se dio cuenta que había que hablarlo e investigarlo con su mejor amigo, Nelson Punchman. Volviendo a la tarde en el cafecito, María le contó lo sucedido a Nelson, a él le enojó que la llamaran a ella y no a él, pero igual aceptó. El plan era ir a la escena del crimen esa misma noche, la acción comenzó cuando llegaron al lugar, la calle estaba desolada y oscura. Cuando entraron al lugar se encontraron con el cadáver, y con la descripción de la mujer. Siguieron caminando, siguiendo el rastro de unas huellas ensangrentadas y se encontraron una escalera marcada y rota, así que, pensaron que el asesino subió por ellas. Al subir vieron las marcas de un gran helicóptero. Llegaron a la conclusión de que se escapó por ahí, pero no se alejó mucho en el vehículo ya que las marcas eran notables, como si hubiera llegado tan rápido como se escapó.


Comenzaron a hacer la prueba del ADN para determinar qué sangre era del asesino y cuál de la víctima. Al terminar la prueba se encontraron con tres posibles sospechosos, Betty, la hija de la víctima, Carmela Calderón que fue a contemplar el cadáver de su padre, y el último sospechoso el profesor Jorgenson Mootz. Los detectives se dividieron las tareas, María iría a interrogar a las mujeres y Nelson al profesor. La detective fue a la casa de la Betty, e investigó en ella pero no encontró nada, la mujer quedó descartada del misterio. Posteriormente, se dirigió a la casa de Carmela Calderoon, y como estaba muy lejos pensó en descartarla, pero fue igual por las dudas.


Al llegar, encontró una joya, pero ella afirmó que era la herencia que le dejó su padre, sin embargo María envió la joya a un estudió de clasificación. El resultado fue rápido y se demostró que era inocente. Mientras tanto, Nelson entró a la casa del profesor y lo vio limpiando su rifle, arma que usó para matar al empleado. 


–No esperaba recibir visitas- afirmó el asesino mientras le apuntaba a nuestro detective. 


Rápidamente Nelson se escondió detrás de un sillón, posteriormente llamó a María para contarle lo sucedido en aquella casa y que traiga refuerzos policíacos. Al llegar los policías lo atraparon y lo arrestaron de cadena perpetua, en la prisión más segura del mundo. Luego del tiroteo, Nelson y su amiga explican cómo descubrieron al culpable. El detective se basó en la marca de zapatillas de las huellas y las del profesor, también se basó en su conocimiento de armas para determinar qué tipo de rifle era. María se basó en el ADN extraído en la escena del crimen en forma de huellas dactilares y el valor de la joya.


Luego de resolver el caso vuelven al café para escuchar una recomendación de un cuento de Agatha Christie, “Un Misterioso Asesinato”.


Carolina Simonetti y Facundo Routurou

       


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