Un día de enero de 2021, dos detectives fueron a un bar para pensar en un caso que pasó hace cinco meses y aún no estaba resuelto. El caso consistía en una llamada a una escuela por una amenaza de bomba, toda la policía había llegado al lugar y sacó a toda la gente.
Una hora después, los policías no encontraron ninguna bomba en la escuela. Mientras seguían buscando, recibieron otra vez una llamada. Diciendo que acababan de robar una joyería y estaban escapando. Todos se fueron de la escuela pensando que era un simple chiste. Los detectives comenzaron a buscar pistas del que robó la joyería y quién fue el bromista que llamó a la escuela de la falsa bomba. Encontraron una pista en la joyería que era un pelo del ladrón color castaño y el celular que había llamado al colegio tirado en la basura y las huellas del celular concedían con el ADN del pelo.
En la comisaría, se la pasaron muchas horas y la computadora encontró que se llamaba Ricardo Gomez, que estaba siendo buscado hace un año. Ricado Gomez el ladrón, era un mafioso que necesitaba el dinero. Lo llevaron a la corte y le pusieron una condena de 50 años de cárcel por el robo y el chiste de la bomba falsa. Los detectives fueron a una cafetería para festejar el caso.
Al día siguiente, los detectives vieron en la tele que la escuela fue derrumbada por explosivos y estaban buscando si en los escombros había alguien. Los detectives fueron inmediatamente a la escuela derrumbada.
Di Nisio Gianlucas y Ibarzabal Justo
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